Todo comenzó cuando, esta semana, un grupo de amigos y yo marcamos un encuentro. En los preparativos, sugerí a la anfitriona que, para facilitar, podríamos comer una hamburguesa. Ella me respondió diciendo que era una gran idea.

Pasado algún tiempo, ¿cuál fue mi sorpresa cuando ella dijo al grupo que yo había dado la idea de hacer hamburguesas caseras. Mi sugerencia, de hecho, era salir a comer en una hamburguesería.

Fue inevitable recordar la regla que, como periodista, oí tantas y tantas veces: comunicación no es (sólo) lo que usted dice, pero lo que el otro entiende.

Mi historia de la hamburguesa se repite diariamente en el mundo corporativo. Mucho más de lo que nos gustaría, en realidad.Los ruidos en la comunicación nos incomodan, frenan el día a día, crean promesas irreales para clientes y proveedores. Por eso, muchas veces, trabajar en equipo en nuestras empresas es como la imagen arriba: sentamos todos lado a lado, pero estamos en universos completamente distintos.

Para algunos, la mejor resolución sería sacar al equipo del trabajo y hacer todo solito. Creemos que lo mejor es extraer del grupo un sentido de equipo. Para esto, algunos conceptos deben ser tomados en consideración:

Para ser equipo hay que abrir la cabeza, el corazón y los oídos, para que las opiniones sean pautadas en confianza y no minadas por los «preconceptos».

Para ser equipo hay que orientar la cultura hacia valores y dar a las personas la oportunidad de expresar sus ideas y mejores contribuciones.

Para ser equipo hay que abrir espacio para el diálogo franco y abierto, que se propone hablar hasta sobre lo que parece tabú.

Para ser equipo es necesario, antes de cualquier cosa, saber dialogar, mantener en día la famosa, súper tecnología y avanzada herramienta llamada conversación.

Un lugar de trabajo que no tiene una cultura de diálogo, temprano o tarde, se oxida. En ciertas ocasiones, los cambios que más necesitamos son simples: ser más claro y convencido, saber decir sí y no, no dejar puntas sueltas. Y, quién sabe como bono, dar una respuesta a aquellos «hola, todo bien?» que se pierden en medio de los corredores.

Fonte: Camila Carvalho – www.consense.com.br.